Sistema de humedales Paraguay-Paraná

El sistema de humedales Paraguay-Paraná cumple funciones ecológicas que benefician a más de 20 millones de personas que dependen del agua y los recursos que provee este corredor de humedales que, además, mitiga inundaciones y sequías y contribuye a la regulación del clima.

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La gran planicie de inundación del río Paraguay y su continuación en el río Paraná medio e inferior constituye el valle principal de la cuenca del Plata. Esta gran depresión central determina un continuo hidrológico y biológico de humedales,que se extiende de Norte a Sur desde el Gran Pantanal del Alto Paraguay, pasando por los bañados del bajo chaco; los humedales de San Pedro, Ypacarai, Ypoa y Ñeembucu en el Paraguay Oriental; la ancha planicie inundable del río Paraná, los Esteros del Iberá, hasta el Delta del Paraná,conformando el sistema de humedales más extenso del planeta, drenado por un cauce principal continuo de casi 4.000 kilómetros de ríos libres de represas.

Los que aquí llamamos “valles interconexos” son los esteros del Yzozog en Bolivia, la Depresión de La Mar Chiquita en el sur del Gran Chaco (ambos valles hidrológicamente fuera de la cuenca del Plata en la actualidad) y los humedales del Alto Paraná entre Guaira y Porto Primavera. Cuando hablamos de “interconexión” de estos valles, no nos referimos necesariamente a la conexión directa, hidrológica o biológica, sino también a su interconexión por razones culturales, o por iniciativas integradoras de conservación, restauración y uso sustentable de los ecosistemas.

La región tiene una rica historia y diversidad cultural pero enfrenta importantes amenazas y desafíos, entre ellos altos niveles de pobreza, deterioro de ecosistemas y alteraciones de los ciclos hídricos de la mano del mal uso del suelo y otras grandes intervenciones a escala de la cuenca.

El sistema ribereño Paraguay-Paraná es un corredor natural de 3.400 kilómetros de largo, entre los 16 y 34 grados de latitud Sur, a través de ecosistemas muy diferentes (selva tropical, lluviosa, sabanas, estepas y arbustales).

Los ríos Paraguay y Paraná constituyen un formidable corredor biogeográfico, de características únicas a nivel mundial, puesto que es el único sistema fluvial que tiene sus nacientes en ambientes del trópico húmedo y su desembocadura en regiones templadas húmedas. Todos los grandes ríos son intertropicales o corren en sentido inverso (Oakley, et al. 2005). El carácter de corredor biogeográfico se manifiesta en el hecho de que todos los bosques en galería del sistema fluvial Paraguay-Paraná tienen linaje amazónico, influencia que se expresa hasta los denominados “montes blancos” del Delta del Paraná (la presencia prácticamente continua a lo largo de todo el corredor de Albizia inundata “timbó”, “timbo’i” y de Inga vera subsp, affinis “inga”). Es decir que los linajes tropicales se manifiestan hasta 1.200 kilómetros al sur de la línea del Trópico de Capricornio (Oakley et al., op cit.).